viernes, 22 de mayo de 2009

By pass GRATIS en el DF


Sueñan con adelgazar
La primer clínica de obesidad mórbida del DF abrirá sus puertas el 16 de marzo. Más de 70 candidatos, entre ellos Cinthya, Leticia y Mayra, se disputan el privilegio de hacerse gratuitamente un bypass o una manga gástrica para perder peso

Cinthya Sánchez
El Universal
Miércoles 04 de marzo de 2009
cinthya.sanchez@eluniversal.com.mx


Las que no recuerdan cuándo fue la última vez que se sentaron con la pierna cruzada; los que duermen con almohadas en la espalda porque temen morir de asfixia; las que suben cinco escalones y ya tienen taquicardia; los que no caben por la puerta de un microbús... para todas ellas y ellos hay una buena noticia: el 16 de marzo inicia el proceso para seleccionar a los candidatos a realizarse gratuitamente un bypass o una manga gástrica.

La primera clínica de obesidad mórbida en el Distrito Federal atenderá a quienes pesan entre 50% y 100% más de su peso ideal y tienen un valor mayor a 50 en el índice de masa corporal, cuando el rango habitual va del 18 al 24.9.

Esta clínica estará dentro de las instalaciones del Hospital Rubén Leñero y ofrecerá la cirugía bariátrica de manera gratuita. Serán seis cirujanos los que realicen este proyecto y tienen como meta operar a 8 mexicanos por mes.

El director de este proyecto, Francisco Campos, es uno de los 300 cirujanos bariatras que hay en México y uno de los 50 cirujanos con experiencia en bypass y manga gástrica.

Él dice que ni juntando a todos los cirujanos del país se podría operar a los mexicanos que padecen obesidad, pero que por algo se empieza.

Tomarán en cuenta el índice de masa corporal, que es uno de los criterios más importantes para conocer el estado nutricional de las personas adultas, considerando tres factores elementales: el peso actual, la estatura y el sexo de la persona. Los parámetros recomendables son de 18 a 24.9. “La mayoría de las personas que pueden someterse a la cirugía tienen un índice de 35 a 50”, dice el doctor.

Explica que serán candidatos a cirugía gratuita todos aquellos que sufran de obesidad y cuyo peso exceda los 150 kilogramos y, por supuesto, no cuenten ni con los recursos económicos para someterse a un procedimiento como éste de manera privada ni tampoco tengan seguridad social o ISSSTE.

Ya existe una lista de 70 primeros candidatos. Mayra, Leticia y Cinthya, quienes nos dieron sus testimonios, esperan recibir un sí como respuesta, “pero no todos los de la lista serán operados”, aclara el director de la clínica, pues es necesario poseer un índice de masa corporal entre 35 a 40 y tener alguna enfermedad consecuencia de la obesidad o bien, más de 40 no importando si padecen alguna enfermedad. “No operaríamos a nadie de más de 50 de índice de masa corporal, pues estaría en peligro su vida”, dice.

Malas noticias para varios de la lista, pues hay personas que están inscritas pero que tienen índices de 52 y bajar dos puntos significa perder 20 kilos, como en el caso de Cinthya, una estudiante de 21 años.

Cada cirugía le costará al Gobierno del DF unos 150 mil pesos y se harán dos procedimientos: la manga gástrica, la cual reduce la capacidad del estómago a un 80%, permite que el paciente tenga una capacidad de almacenamiento de 80 mililitros y restringe la cantidad de alimento; y el baypass, con el que se puede crear un estómago pequeño con una capacidad de 50 mililitros y es básicamente un puente que se junta con el intestino delgado logrando que no se absorban los alimentos en su totalidad.

En México el baypass se practica desde hace más de 10 años y la manga gástrica desde hace dos. En el sector salud existen grupos de cirujanos bariatras especializados en el IMSS, ISSSTE, Hospital Juárez y algunos otros. El costo de la operación va de 150 a 250 mil pesos.


Cinthya sueña con tener un hijo

Cinthya García tiene 21 años y pesa 152 kilos, no cabe en ninguna banca de la universidad. A la estética entra por la salida de emergencia porque la dimensión del torniquete no se hizo para ella. Quiere casarse, pero piensa que se vería rídicula vestida de novia con un índice de masa corporal de 52%. Su sueño es tener un hijo, pero en sus condiciones tampoco puede embarazarse, a menos que pierda peso. Sus doctores le han dicho que puede sufrir un paro respiratorio apenas se esfuerce de más.

Es obesa desde niña. La comida la ha perseguido como una droga. “Estamos en un mundo parecido al de los alcohólicos o drogadictos”, dice Cinthya, quien ha subido en un año 22 kilos. Hoy, para encontrarse con su “varita mágica”, como le llama a la cirugía del bypass gástrico —técnica en la cual se deja un pequeño estómago que se conecta directamente al intestino delgado para pasar la comida—, debe bajar 25 kilos, un reto que cree le llevará dos años aproximadamente, pues con ayuda sicológica y nutricional ha logrado bajar 17 kilos en año y medio.

Lo que más le asusta es morir, pero también seguir viviendo así. “La cuestión social a mí no me interesa, yo puedo vivir normal, pero la gente se te queda viendo porque no cabes en el Metro. Subiendo las escaleras yo me puedo morir, se me para el corazón y ahí quedé”, dice.


Leticia se sueña delgada

Leticia Juárez es trabajadora doméstica. Dice que se la pasa frente al espejo tomándose fotos con su teléfono celular, sólo del rostro, así evita que la imagen refleje sus 145 kilos. A veces se sueña delgada. Se emociona sólo de pensar que un día despertará, se verá al espejo y se tomará una imagen de cuerpo completo.

Para ella, la cirugía bariátrica también es una solución. La primera vez que supo de ella estaba planchando y viendo un programa de televisión donde el invitado era un cirujano bariatra que pedía al público llamar por teléfono y pedir informes sobre la operación. “Apunté el teléfono con mucha ilusión, pero cuando me dijeron que costaba 45 mil pesos, ¡no, ‘pos’ qué ilusiones!, si apenas la vamos pasando con lo que yo gano y con lo que gana mi marido”, dice.

No se recuerda delgada. Tiene 40 años y dice que siempre ha sido gorda; han pasado los años y su cuerpo ha crecido hacia los lados, sus rodillas le duelen, pues no aguantan el peso. No puede subirse a los camiones sin ayuda. En su trabajo no deja de sudar y tiene que darse un tiempo para recuperar la respiración cada vez que barre una casa ajena.

Mayra sueña con dormir tranquila

Mayra Hernández tiene 31 años y resume la obesidad simplemente como un osbtáculo que le impide ser feliz. “Yo fui una niña extremadamente delgada, es más, de adolescente fui muy delgada, el problema estuvo cuando nació mi hijo, pues después de tenerlo subí 30 kilos”, cuenta.

Pesa 152 kilos y llegó a este límite atrapada en un círculo vicioso. “Empiezas a vivir el rechazo de la gente, caes en depresiones, todo se te sale de control, es una enfermedad que ataca tu cuerpo, ataca tu entorno, te impide crecer profesionalmente, porque a lo mejor eres la niña inteligente, y todo muy bonito, pero las oportunidades no se las dan a los gordos”, dice.

Tiene seis meses visitando el consultorio de una nutrióloga, ha logrado bajar muy poco de peso. Sabe que necesita ayuda profesional porque no sólo se trata de comer bien y hacer ejercicio, es más, “eso es imposible, con esta obesidad no puedes ni caminar, tratas de hacerlo y ya te están tronando las rodillas, incluso te lastimas el arco del pie y hasta la columna”.

De plano ya no puede ni dormir, escucha cómo deja de respirar en las noches, tiene que dormir sentada.

“La gente cree que soy golosa, que no tengo fuerza de voluntad, pero esta enfermadad te atrapa y no puedes. Yo necesito la ayuda de los doctores y de la gente que me ama, y no es verdad que los gorditos somos felices, vivimos rechazados, esa es la realidad”, dice Mayra.

1 comentario:

  1. Ojalá y Dios quiera que todos queines sufrimos por esta enfermedad tengamos la posibilidad de reivindicar nuestras vidas!!

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